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Educación

“Ser indocumentado es ser diferente”. Joven activista lucha por sus derechos

The red line: Jose, starts to drift to sleep during his 20-30 minute ride to Horth Hollywood from Union Station. His train leaves at 7:37 a.m. and if he misses it he will arrive late to his 9:30 a.m. class.

Las siete de la mañana en la línea roja en camino a North Hollywood, José se duerme por unos minutos despertándose cada vez que el tren llega a una estación. Le toma aproximadamente dos horas para llegar a Northridge desde su casa en Lincoln Heights. (fotos por MILDRED MARTIN / EL NUEVO SOL)

Por SHAHRAZAD ENCINIAS

Cuando era pequeño quería ser astronauta, pero se le tapaban los oídos. Después pensó que iba ser doctor, pero no le gustó. Ahora aspira ser profesor y ayudar a otros.

Desde los 8 años, José competía a nivel nacional el kárate. Por el deporte él tuvo la oportunidad de viajar por todo el país y participar en las competiciones nacionales, las olimpiadas para los menores y la Panamericana.

“Gané medallas de oro en Illinois, Tejas, Florida, Nevada y California. Yo paré de entrenar karate porque tuve que empezar a recaudar fondos para poder ir a la Universidad”, escribió en un correo electrónico. “Una educación universitaria cambió mi batalla de aspirar para las Olimpiadas a pelear para un acceso a la universidad”.

José fue aceptado en la Universidad de California en Santa Cruz y cuando visitó la ciudad universitaria descubrió que no podía asumir el coste económico de asistir la escuela.

“Lo chistoso era que vi en el panfleto un ejemplo de un estudiante con el mismo promedio que yo tenía en la secundaria y con el mismo ingreso que reciben mis padres. A él le dieron un estimado del dinero que le iban a dar de ayuda financiera. Le hubieran pagado casi toda la escuela”, explicó el joven. “¡Eso soy yo! Yo califico. Bueno, califico pero no puedo aplicar”.

Estudiantes afrontan la crisis económica y siguen sus sueños

Brian Parada, estudiante de cine, enfrenta problemas financieros mientras trabaja en un cortometraje basada en la historia de su padre.

Brian Parada, estudiante de cine, enfrenta problemas financieros mientras trabaja en un cortometraje basada en la historia de su padre. (Fotos Por NELSON LEMUS/ EL NUEVO SOL)

Por JOCELYN BONILLA

Son las siete de la mañana y Kennia Escobar se levanta y se alista para asistir la Universidad Estatal de California, Northridge. Aunque su primera clase de diseño gráfico, no empieza hasta dentro de algunas horas, tiene que repasar la materia. A las 9:40 a.m. recoge sus cuadernos, se sube al coche y se va de prisa, dejando su casa en la ciudad de North Hollywood.

Hoy es un buen día pues ha podido encontrar estacionamiento sólo en diez minutos, entre las calles de White Oak y Plummer. Normalmente le toma hasta media hora. Aunque tenga que caminar un poco para llegar al edificio de arte y diseño, Kennia prefiere esta opción a pagar el pase de estacionamiento de la Universidad que cuesta $162, dinero que en estos tiempos puede ahorrar o usar en otros gastos más urgentes.

Y es que nada ni nadie se ha podido escapar de los efectos de la crisis económica. Desde la bolsa de valores hasta los bancos; desde quienes poseen a viviendas a quienes son inquilinos; desde los pequeños empresarios hasta los empleado; todos han sentido su impacto. Y dentro de todos los afectados se encuentra también el grupo de estudiantes universitarios.

Contaminación en las escuelas: peligro vigente

Por PABLO BELLOSO CHÁVEZ


El asma y la contaminacón ambiental por Maeve Curran.

Sentado en medio de una docena de bancas en el comedor de su escuela, durante un día nublado y caliente, Joaquín Alvarado, 11, cuenta qué le pasó a uno de sus amigos mientras jugaban: “Él nomás estaba corriendo. Era muy buen corredor. Pero de repente tuvo un ataque de asma y se detuvo. Y tuvieron que darle su inhalador bien rápido para que pudiera respirar, y lo llevaron a la enfermera”, recordó Joaquín.

Casos como éste se pueden ver cada día en Los Ángeles, cuando una capa de humo y polvo, producida por la polución de los carros y las industrias, cubre la ciudad y tapa la vista con algo arenoso y amarillo.

Muy poco se puede comparar a la gran vista de Los Ángeles en una tarde de verano. Con todas las luces de cada color en desfile por las autopistas y las palmas bailando con la brisa en línea, la ciudad realmente brilla.

Pero durante la mañana, cuando todos van rumbo a sus trabajos y quehaceres, se alza la cabeza y se nota dónde termina lo azul del cielo y dónde comienza ese manto de luz sucia arriba de toda la ciudad.

Nuevas raíces de latinos LGBT: unidos, buscan informar y educar

Miembros de Gamba Adisa Quilomobo, un colectivo lésbico de color, transgénero y queer, apoyan a la lucha de derechos de immigrantes mientras buscan ser reconocidos por el resto de la comunidad latina. (fotos cortesía de SUYAPA PORTILLO)

Miembros de Gamba Adisa Quilomobo, un colectivo lésbico de color, transgénero y queer, apoyan a la lucha de derechos de immigrantes mientras buscan ser reconocidos por el resto de la comunidad latina. (fotos cortesía de SUYAPA PORTILLO)

Por JACKY GUERRERO

Una niña entra corriendo a la cocina donde su madre esta, y le dice con mucha emoción: “Mamá sabes lo que yo aprendí hoy en la escuela, aprendimos sobre un príncipe que se casó con otro príncipe y que yo me puedo casar con una princesa”.

Videos como estos fueron emitidos en la televisión hispana intentando convencer a la comunidad latina que si la Proposición 8 no pasara, las escuelas enseñarían la homosexualidad en sus aulas.

Eventualmente en noviembre del 2008 la proposición recibió el 52 por ciento del los votos a favor de cambiar la constitución de California estipulando que el matrimonio legal sólo puede ser aceptado cuando es entre un hombre y una mujer.

En el escrutinio, el 53 por ciento de los latinos votaron a favor de la proposición de acuerdo a las encuestas de salida.

Encontramos en general que las personas que ya están en riesgo de pobreza, son parte de la comunidad Lésbiana, Gay, Bisexual y Transgénero (LGBT) se encuentran en condiciones más críticas que los demás, dijo M.V. Lee Badgett de la Universidad de Massachussets, quien trabajó en el estudio que documentó la pobreza en la comunidad LGBT, patrocinado por el Instituto de Williams.

Opinión: la crisis económica y los estudiantes indocumentados

williamperezPor WILLIAM PÉREZ

Durante tiempos de crisis económica, cuando los trabajos son escasos y el paro sube, el consejo que reciben los estudiantes universitarios a punto de graduarse es el siguiente: quédense en la escuela, sigan estudiando. Si están a punto de terminar sus estudios de licenciatura, sigan en un programa de maestría. Si se van a graduar de la preparatoria, continúen su carrera en la universidad. Siguiendo este tema, recientemente el Presidente Obama anunció que aumentará la ayuda económica para todos los estudiantes, incluyendo a los adultos que quieran regresar a la escuela porque han perdido su trabajo o porque quieren incrementar su preparación educativa.

Todos esto parecen buenos consejos. Esperar tiempos económicos mejores mientras cultivamos nuestra preparación educativa. Cuando la economía se mejore y la tasa de empleo empiece a subir, hasta es posible que uno pueda conseguir un puesto aún mucho mejor. Para muchos, seguir este consejo es fácil. Sólo requiere completar la solicitud para los programas educativos, y cualquier otro papeleo necesario, y esperar. Para los estudiantes indocumentados, seguir ese simple consejo es casi imposible.

JROTC ofrece más que una carrera militar

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Por CLAUDIA CHINCHILLA

Al pasar los portones de la secundaria Belmont, los estudiantes del Cuerpo Menor de Entrenamiento de Oficiales de la Reserva (JROTC) saben que han entrado a un mundo diferente. Es un tiempo dedicado a la disciplina.

Esa disciplina ayudó a para que Sylvia Marroquín se graduara de Belmont y se mantuviera alejada de la calle. Ella sabía del programa en Belmont porque su hermano mayor la llevaba a los entrenamientos cuando él era parte de JROTC.

Ahora a sus 17 años, Marroquín es jefa de un batallón de 157 estudiantes.