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Vivienda

Vivienda: cuando el sueño se convierte en pesadilla

Juan Carlos y Blanca Cruz llenan papeles para tratar de salvar su casa durante una feria de LANHS en el Colegio Communitario de Compton. Foto de Sami Eshagi / El Nuevo Sol.

Juan Carlos y Blanca Cruz llenan papeles para tratar de salvar su casa durante una feria de LANHS en el Colegio Communitario de Compton.

Por YAZMÍN CRUZ

Damián y Benita Mendoza, de clase obrera, siempre habían soñado con tener su propia casa. Siete años atrás, su sueño se les hizo realidad y compraron su primera casa para sus tres hijos en la ciudad de Compton. “Para los latinos es un sueño tener su propia casita”, dijo Damián. “Nosotros pensábamos que ya la habíamos hecho”.

Cuando el valor de su casa subió, ellos refinanciaron al igual que muchos. El dinero que obtuvieron lo usaron para comprarle una casa a la madre de Benita. Cuando la crisis hipotecaria comenzó, los Mendoza se vieron afectados. Su interés se volvió variable y su pago subió a $ 2,500 al mes y se les hizo imposible de pagar. Su esposa, quien trabajaba en el Colegio de Cerritos como conserje, perdió su trabajo y ahora cuida de sus hijos y su madre enferma de diabetes. Damián es el que se encarga de contribuir a la deuda con su salario de mecánico.

“El sueño se convirtió en pesadilla”, dijo Damián. Ellos llegaron de muy temprano por la mañana buscando orientación en una feria de Los Angeles Neighborhood Housing Services (LANHS por sus siglas en inglés) que prometía ayudarles. Esta organización es una entidad crediticia sin fines de lucro que desarrolla proyectos de vivienda y que recientemente se ha enfocado en ayudar a aquellos que están perdiendo sus casas. Los Mendoza están en busca de alguien que les pueda ayudar a modificar su pago. Al salir, Damián se encontraba muy decepcionado.

La pared de palabras: Mala interpretación de contratos de vivienda causa frustración

 Victoria Mole por fin pudo convencer al administrador de su apartamento que implementara un tratamiento para chinches, después que los animales le dejaron piquetes en su cutis. (Fotos Por SAMI ESHAGHI / EL NUEVO SOL)

Victoria Mole por fin pudo convencer al administrador de su apartamento que implementara un tratamiento para chinches, después que los animales le dejaron piquetes en su cutis. (Fotos Por SAMI ESHAGHI / EL NUEVO SOL)

Por WENDY BARBA

Sergio González (que pidió usar sinónimo) reside en Santa Mónica hace más de diez años. Durante todo este tiempo vivió en el mismo lugar, pagando $200 extra por su renta al mes. Fue víctima del arrendador de su departamento, quien se aprovechó de su ignorancia.

González dijo que no conocía sus derechos. No entendía lo que era ser protegido como arrendatario, mucho menos sus derechos como participante del control de renta. Admite que su error fue aceptar todo lo que le dijo el empresario y no hacer preguntas ni buscar ayuda.

“El dueño puso un precio fijo de renta que no coindicía con el precio que había puesto el Control de Renta de Santa Mónica”, explicó González.

Sólo el 44 por ciento de los latinos adultos son bilingües. Según el estudio conducido por Shirin Hakimzadeh y D’Vera Cohn del Centro Hispano Pew, menos de la mitad de la población latina puede tener una conversación en inglés.

Vivienda: estudiantes sin hogar

Por BETSY GARCIA

Sarah Heart conoce una realidad que muchos estudiantes de su edad no conocen. La joven está localizada en la ciudad de Downey y asiste el Colegio Comunitario de Cerritos.

Un día lleno de clases y trabajo es demasiado para un estudiante. Agréguenle a eso la preocupación de no saber dónde va a dormir esa noche.

“Hay mucha gente loca, pervertidos, acosadores,” contó Heart de una noche muy escalofriante mientras vivía en las calles.

“Un carro se paró una noche en medio en la calle, gritándome. Había como cuatro hombres en el carro y uno de ellos salió con un bate. Gracias a Dios, un carro vino, y ellos se fueron con rapidez”.

No fue un sueño de que se podría despertar después de una larga noche en su cama de bajo de un techo fijo, sino en las calles donde ella se encontraba detrás de un vehiculo.

Para los días de exámenes muchos estudiantes necesitan suficiente horas de dormir y no tener mucho de qué preocuparse; pero los estudiantes sin vivienda no tienen otras opciones. Ir a la escuela les ayuda a sentirse como un estudiante normal y distraerse de sus problemas.

“Cada noche hay aproximadamente 8 mil personas sin techo viviendo entre 1.8 millones de residentes en el Valle”, señaló Ken Craft, director de la Misión de Rescate del Valle San Fernando, cifrando un estudio que conducen cada año.

Aunque no se sabe el número exacto, en los Estados Unidos hay un gran número de estudiantes que no tienen una casa y luchan sin tener dinero para pagar la escuela, vivienda, transporte y otras cuentas.

Crisis de la vivienda: Tenemos que ser proactivos e informarnos nosotros mismos

irishernandezPor SUA IRIS HERNÁNDEZ

En todo este revoloteo de fracasos económicos, empezando por las empresas bancarias, los más vulnerables han sido totalmente ignorados. ¡Es una injusticia! A muchos inquilinos que han estado pagando su renta de repente les llega un representante bancario a decirles que tienen que desalojar las viviendas. En muchos casos se ha dado la situación de que el dueño de las propiedades es un inversionista oportuno, que ha perdido la propiedad. Como consecuencia, son los inquilinos que a pesar de pagar puntualmente sus rentas tienen que salir. En los casos de reposición de propiedades, son los arrendatarios los que acaban pagando las consecuencias de esta crisis hipotecaria.

Cuando vemos las noticias en los medios de comunicación, comúnmente leemos o escuchamos informaciones sobre la crisis de bienes y raíces con un enfoque centrado en los propietarios que pierden sus casas. En estos discursos se olvida con frecuencia que las víctimas más vunerables han sido los inquilinos, que sin culpa alguna, también están perdiendo sus hogares.

Las diferentes caras del desalojo

Por JACKIE GUZMÁN, MERCEDES AGUILAR, PABLO CHÁVEZ, BETSY GARCíA

El reportaje ilustra el problema de los inquilinos, que son el 40 por ciento de las familias desalojadas, según NLIHC (Coalición Nacional de Viviendas de Bajos Recursos). La situación crítica de las viviendas fueron contempladas en un segundo reporte.